24 de julio de 1968, San Francisco
El tema central de esta exposición es El hombre interior. Este "Hombre Interior" se identifica con Jesucristo, la imagen de Dios, denominado en las Escrituras como "El Hijo de Dios". Es imprescindible señalar que, a menos que la esencia de Cristo inherente en nosotros ascienda a niveles progresivamente superiores, el propósito divino no podrá materializarse plenamente.
A continuación, se solicita una profunda consideración a las siguientes estrofas, extraídas del poema "Un niño perdido" (A Little Boy Lost) de William Blake:
No, nada ama a otro como a sí mismo,
Ni lo venera de tal modo;
Tampoco es posible concebir
Un conocimiento superior al propio ser.
"Y Padre, ¿cómo puedo amarte?
¿O a cualquiera de mis hermanos más?
Te amo como al pajarillo
Que recoge migajas junto al umbral."